Roberto Centeno

mayo 15, 2008

PERO, ¿A QUÉ TIPO DE RECESIÓN NOS ENFRENTAMOS?

Filed under: Uncategorized — robertocenteno @ 12:56 am

El Disparate Económico / 14.05.2008 / La Linterna de COPE

El dato de crecimiento  publicado hoy por el INE, un 0,3% en el primer trimestre equivalente al 1,2% en términos anualizados, ha sorprendido al mercado que no esperaba tal frenazo en seco, tanto que uno se pregunta a qué narices dedican su tiempo muchos analistas y alguna prensa especializada, porque las cifras eran de sobra conocidas, al menos desde hace un mes, y no solo conocidas sino  peores, y las hemos comentado aquí bastante tiempo, y es por ello que quisiera centrar el disparate de esta semana en ofrecerles una visión lo más clara posible de lo que está pasando y de lo que está por llegar.

 

Lo primero  resulta obvio: la economía está en recesión, el PIB real lleva cinco trimestres  consecutivos bajando y desde abril en tasas negativas del orden del -0,4%. Pero la situación es aún más grave,  porque se le suma una elevada inflación, es decir, una estanflación,  que es el peor de los escenarios posibles. La última vez que ocurrió en España durante el desastre, político y económico, de la Transición, el paro llegaría al 24%, y nuestra renta relativa a los 9 países (1) que entonces componían la Comunidad Económica Europea se hundiría de tal modo, que todavía hoy no hemos conseguido superar el nivel de convergencia real  alcanzado por el último gobierno del general Franco con este grupo de países, un 81,4% en 1975 frente al 78,2% en 2.007.

 

Y  lo segundo  es, ¿a qué tipo de recesión nos enfrentamos? Algunos economistas utilizan el símil de la V, la U y la L. Una V sería una recesión de breve duración. Y la U, sería una recesión más o menos prolongada, que es ahora la opinión de Solbes, un farsante que no ha parado de mentir, y que dicen que terminará en 2010, pero sin dar la más mínima explicación de cómo ni por qué, o sea  una  nueva tomadura de pelo en toda regla.

 

Y no terminará en 2.010, por la sencilla razón que estamos ante una recesión de carácter estructural, consecuencia del agotamiento de un modelo económico tercermundista basado en el endeudamiento masivo, el fuerte crecimiento de población, y con salarios y productividad muy bajos, y para el que no tenemos alternativa. Es decir, nos encontramos ante una L, una recesión  similar a la japonesa de 1992, que puede durar años. No hay ni un solo elemento en nuestra mano, ni uno solo, que permita pensar en una recuperación, ni ahora ni en un futuro previsible.

 

Para empezar, carecemos de las únicas herramientas macro-económicas que podrían ayudar: los tipos de cambio y los tipos  de interés. La entrada en el euro hace diez años sería el detonante de una fuerte etapa de crecimiento, pero ahora, y parafraseando a Keynes, el euro se ha convertido en un auténtico dogal de oro para nuestra economía. Es por eso que el Financial Times afirmaba hace unas semanas, que España solo podría corregir sus desequilibrios fuera del euro.

 

Y para seguir, estos desequilibrios son ya inasumibles. Un endeudamiento y un déficit exterior escalofriantes, y un estado dividido en reinos de taifas con un coste  cuatro veces superior al  necesario, y con el mayor nivel de despilfarro y corrupción de toda nuestra historia. Además hemos perdido la mayoría de los fondos europeos, por la desastrosa negociación de Zapatero, y lo que es peor,  tendremos que  pagar el  27% de la ampliación – 40.000 millones de euros de 150.000 – aunque nuestro PIB es solo el 6% del total. Y para rematarlo no hemos adaptado en absoluto nuestra economía a la globalización.

 

Y así las cosas, una mayoría  afirma preferir a Zapatero para resolver la crisis, pues ya lo saben,  no piensa hacer absolutamente porque no hay ninguna crisis.  Las prioridades ya anunciadas por el mayor déspota de nuestra historia moderna son otras: la persecución de la  Iglesia y de la fe católicas, la destrucción de la Constitución y de las libertades esenciales, y su perpetuación en el poder vía cambio de la ley electoral. Y mientras tanto, la mitad de las familias, más de siete millones, apenas pueden llegar ya a fin de mes, dos millones y medio de hogares tienen capital negativo pues sus casas valen menos que las hipotecas, y más de medio millón tienen a todos sus miembros en paro, y para rematarlo la seguridad social es insolvente, pues los pasivos exceden en un 31,4% a los activos. Así que nada, a disfrutarlo y vivan las “caenas”, y a partir del otoño ni les cuento.

 

 

 

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