Roberto Centeno

junio 29, 2009

SALIDA DE LA CRISIS: LAS REFORMAS ESENCIALES

Filed under: Uncategorized — robertocenteno @ 11:32 am


Varios lectores, que por lo visto no han leído anteriores artículos o intervenciones, en la que explicaba las medidas esenciales para la salida de la crisis, me preguntan precisamente eso, “bien vale, nos parece razonable su crítica ¿pero cuál es su propuesta?, no es suficiente con criticar, también hay que proponer alternativas”. Bien, el proponer alternativas es lo que vengo haciendo desde hace años, pero como entiendo que no las han leído, les adjunto el texto de una conferencia que pronunciaré en Valencia, en la Universidad de verano del CEU, sobre la salida de la crisis económica, donde se responde precisamente a estas preguntas.


El primer paso para poder plantear un conjunto de reformas coherentes y eficaces para hacer frente a la crisis, es el saber dónde estamos, es decir, el disponer de información estadística relevante y veraz sobre lo que está pasando, y aquí tenemos un serio problema inexistente en el resto del mundo civilizado. Un gobierno que ha hecho de la manipulación y la mentira su forma habitual de comportamiento, y un sistema estadístico nacional, que nos engaña en todas y cada una de las grandes variables macroeconómicas. Mienten en el paro, mienten en el PIB, mienten el déficit, mienten en la deuda, mienten en la población para elevar artificialmente las cifras “per capita”, mienten en todo, razón por la cual, y tal como hacen la multinacionales operando en España, o los grandes bancos y empresas españolas de puertas para adentro, es imprescindible estimar la realidad mediante procedimientos indirectos, si es que queremos saber realmente lo que está pasando.


Lo segundo, es el comprender las peculiaridades y los hechos diferenciales de la realidad española. No es lo mismo el efecto de una medida en un contexto o en otro, y esto es algo que tendemos a olvidar con facilidad, proponiendo medidas genéricas que siendo perfectamente válidas en otras economías aquí lo son mucho menos. Y en este punto quiero ser más preciso, porque se trata de un tema que está desviando gravemente la atención sobre los verdaderos problemas a los que nos enfrentamos, y me refiero al clamor generalizado a favor de una reforma laboral: hay un consenso prácticamente total en numerosos ámbitos políticos, empresariales y profesionales de que la reforma laboral es la condición esencial para acabar con la destrucción de empleo primero, y para la salida de la crisis después. Solo la flexibilización de los contratos y el abaratamiento del despido pueden ayudar a superar la recesión y a recuperar la creación de empleo, solo así los empresarios empezarían a contratar de nuevo y podría mejorarse nuestra devastada productividad.


Nada más lejos de la realidad, y con ello no quiero decir ni mucho menos que la reforma laboral no sea necesaria e incluso imprescindible, lo que quiero decir, es que valorando su efecto real con hechos y cifras en la mano, y no solo con conceptos e ideas más o menos generales, hay al menos tres grandes acciones infinitamente más importantes y urgentes que la reforma laboral para salir de la crisis y recuperar el empleo. Tanto que si estas acciones a las que me referiré no se adoptan previamente, la reforma laboral no solo no tendría efecto alguno, es que además sería contraproducente. Jean Claude Trichet, flanqueado de defensores a ultranza de la reforma laboral, afirmaría la pasada semana que ésta era imprescindible, y ello es cierto en la mayor parte de los países europeos, pero nadie se molestó en explicarle que la situación del mercado laboral español es muy diferente al europeo, nadie le explicó que se trata de un mercado dual, donde más de la mitad de los trabajadores son mileuristas, y que pueden ser despedidos a coste cero o casi, donde la inmensa mayoría de trabajadores en paro procede de este colectivo, y donde la afirmación central de los que ven en la reforma laboral el bálsamo de fierabrás, según la cual, si el despido fuera más barato, los empresarios contratarían muchos más trabajadores, carece totalmente de base, ya que los empresarios pueden contratar a quien deseen sin coste de despido alguno, y si no lo hacen no es por la rigidez del marco laboral, es por el hundimiento imparable de la actividad económica, cuyas causas están en otra parte.


Y lo tercero, y tal vez lo más importante la manifiesta incompetencia del gobierno y del Banco de España, en el reconocimiento primero y en el tratamiento después, de la amplia problemática planteada por la crisis. El caso del gobierno era lógico y no se podía esperar otra cosa, ya que tenemos sin duda el peor gobierno desde la guerra civil, un plantel de analfabetos funcionales, demagogos y sectarios, que ha realizado, como denuncia el FMI, la asignación de recursos contra la crisis más disparatada e ineficaz de todo el mundo desarrollado. Sin embargo, en el caso del Banco de España el comportamiento resulta, por decirlo suavemente, absolutamente incomprensible. El gobernador es un excelente profesional, los cuadros de la casa son tal vez lo mejores de que dispone el país, y sin embargo, sus actuaciones, dirigidas exclusivamente, por primera vez en la historia de la institución, por motivaciones políticas cortoplacistas, pueden acabar siendo más perjudiciales que las del propio gobierno.


Dicho esto, y para empezar, en mi opinión el desplome y la recuperación, cuando quiera que ésta se inicie, tendrá forma de L, es decir, una profunda caída que continuará a mayor o menor velocidad, con un “annus horribilis” que será 2010, donde coincidirán simultáneamente la finalización de los planes de reactivación de la economía real, un déficit y una deuda pública inasumibles, que no solo harán imposible nuevos estímulos, es que llevarán a una espiral de incremento brutal de la presión fiscal, lo que reducirá aún más el consumo de las familias, una crisis generalizada del sistema financiero, lo que endurecerá y cerrará aún más el flujo crediticio a familias, pymes y autónomos, una subida brutal de los precios energéticos, que se convertirán en los mayores de Europa con gran diferencia, reduciendo a mínimos nuestra productividad y la competitividad de nuestras industrias.


En conjunto Zapatero destruirá entre este año y el próximo la quinta parte de la riqueza nacional, una cantidad equivalente a lo que se habíamos crecido en los últimos ocho años, pero con un gravísimo problema añadido, la mayor parte de la destrucción de riqueza corresponderá a la clase media que prácticamente quedará aniquilada, mientras el 5 % más rico de la población, no solo no perderá sino que vera incrementada su parte en el reparto de la riqueza. No tenemos solo una recesión, tenemos una recesión destructiva con unos costes sociales pavorosos, que nos llevan hacia una sociedad dual, típicamente tercermundista, es decir, una sociedad dividida entre unos pocos privilegiados y una inmensa mayoría de mileuristas, la destrucción pura y simple de la riqueza y los derechos acumulados en los últimos 50 años. Y a partir de aquí tendremos una lenta y dolorosa recuperación que puede durar diez o más años, una recuperación a la japonesa, o en palabras del analista jefe de Bloomberg para Europa, “un largo valle de sombras”.


Y como habrá quien opine que esto es puro catastrofismo, les señalo dos cosas, la primera que este escenario no ya de crisis, sino de depresión, no es un juicio de valor, son matemáticas y cualquiera puede reproducirlo sin más que calcular la situación real hoy y las tendencias de todos los indicadores sectoriales. Acabamos de saber que el número de hipotecas constituidas en abril ha caído un 41,8 % un descenso interanual muy superior al de marzo, lo que significa que en el sector más devastado por la crisis, no solo no se ralentiza la caída sino que se acelera. La segunda, que desde abril 2007 cuando publiqué un artículo en el diario El Mundo titulado “El punto de inflexión”, todas mis previsiones, que no eran tales sino solo una mera exposición de los datos reales y las tendencias, todas mis catastrofistas y antipatrióticas conclusiones, se han visto ampliamente superadas por la realidad, todo está siendo mucho peor y más rápido de lo que indicaba ninguna cifra y ninguna tendencia.


Y antes de referirme a las reformas imprescindibles para la salida de la crisis, lo primero es saber dónde estamos. Empecemos por el PIB, y lo primero es señalar que todas las previsiones realizadas con modelos, OCDE, FMI, FUNCAS, etc, perfectamente válidas en situaciones de normalidad, infravaloran la realidad en momentos como el actual de alta volatilidad, debido a que incorporan muchos elementos del pasado que tienden a aplanar las tendencias. Consecuencia de ello, es que los cambios de una a otra previsión resultan tan brutales que las hace inútiles en la práctica. Por ello, todos los analistas de coyuntura, fundamentalmente anglosajones, utilizan como mejor procedimiento posible, la elevación a tasa anual del último resultado trimestral conocido. Haciendo eso, y dado que la caída oficial del PIB en el primer trimestre 2009 fue del 1,9%, el PIB oficial caería este año un 7,6%. Pero si estimamos el PIB en forma indirecta, a través de la caída de afiliaciones a la seguridad social y la productividad, a través de la correlación histórica del PIB con el consumo de gasóleo automoción, o a través de los componentes del gasto, o de los valores añadidos sectoriales, la caída real es del 2,8 % trimestral o del 11,2 % elevada a tasa anual.


El paro estimado por la EPA, el del INEM está tan manipulado que no merece la pena ni comentarse, infravalora la realidad en unas 600.000 personas, como consecuencia del cambio metodológico introducido por el INE en enero 2005 a mayor gloria de Zapatero, por lo que a día de hoy el paro real supera sin duda los 5 millones de personas. El déficit de las administraciones públicas, el problema número uno después del paro, se estima en un 10% del PIB, pero existen enormes partidas de gasto que no pasan por déficit, sino que van directamente a deuda, como infraestructuras, Plan E, compras de activos bancarios, rescate CCM, o la última locura de Zapatero, la próxima entrega de 9.500 millones de euros a las CCAA para que sigan despilfarrando sin límite. En total, la diferencia entre gastos e ingresos en 2009 superara el 18% del PIB, pero ni siquiera esto es todo ya que hay que sumar también los 30.000 millones que las AA.PP. adeudan a PYMES y autónomos, por lo que estamos hablando del 21% del PIB, una cifra simplemente inasumible.


En cuanto a deuda, no existen cifras claras, porque se están ocultando numerosas partidas, y las CC.AA. y los ayuntamientos se encuentran al borde del colapso, los gastos siguen creciendo a toda máquina mientras los ingresos se han hundido, de forma que su deuda se ha disparado. La deuda total superara el 80% del PIB a fin de año. Zapatero ha conseguido colocar con facilidad los más de 50.000 millones de euros emitidos hasta mayo, que comparan con 700 en el mismo periodo del año anterior, pero a base de descerrajar la caja de las pensiones y utilizando las reservas del Banco de España, pero eso, aparte la irresponsabilidad suicida que representa, da una falsa sensación de solvencia, porque no esta ni medio claro cuantas de las gigantescas cantidades que se avecinan, podrán colocarse en los mercados, aunque una cosa es segura, el Reino de España perderá el rating de solvencia actual en pocos meses.


Bien, y ahora paso a exponer LAS TRES REFORMAS ESTRUCTURALES IMPRESCINDIBLES PARA DETENER PRIMERO Y REMONTAR DESPUÉS LA DEPRESIÓN HACIA LA QUE ESTAMOS DIRIGIÉNDONOS. Las dos primeras son condiciones “sine qua non”, es decir, o se afrontan estas reformas o no habrá fuerza divina o humana que nos permita salir de este pozo. Y la primera es el modelo de Estado, no hay ningún país del planeta que pueda permitirse el financiar nuestro actual modelo autonómico, un desastre histórico sin precedentes perpetrado por los padres de la Transición que en contra de lo que aducen ahora, se sabía desde el principio a donde conducía. Se trata de un modelo de Estado con un nivel de ineficiencia, despilfarro y corrupción, único en el mundo, un auténtico desastre para la productividad y para la eficiencia. Solo la pérdida de productividad achacable a la ruptura del mercado único es muy superior a todas las ganancias que podrían producirse a través de la reforma laboral, y eso es solo una parte de la historia. Por ello repito de nuevo ¿cómo es posible que oposición, empresarios, y numerosos profesionales no ofrezcan otra cosa que la reforma laboral, y ni siquiera mencionen el modelo autonómico?, realmente es como si nos hubiéramos vuelto locos.


Y en efecto, la ruptura del mercado único es solo una parte de la historia, lo más grave es que las autonomías son responsables de más del 60% del gasto público, cifra que compara con cifras entre el 24 y el 30% en los estados federales, tenemos cerca de tres millones y medio de funcionarios y asesores, el triple de lo que sería necesario, y todo ello dentro de una orgía de despilfarro que supera todo lo imaginable, todo multiplicado por 17, proyectos y gastos delirantes, 200 embajadas en el exterior, el doble de las de España, más coches oficiales que los EEUU, 150.000 funcionarios trabajando en la reducción de la competitividad y de la eficiencia, ideando, implementando y vigilando el cumplimiento de 17 normativas comerciales diferentes, miles de directivos, jefes y jefecillos con despachos de lujo y secretaria, no solo para no hacer nada, sino para crean dificultades y barreras. Ningún país del planeta podría soportar esta barbarie.


Pero no solo es el despilfarro, la corrupción y la ineficiencia, es que ya no hay una nación, España está desvertebrada, y ello desde el punto de vista económico, significa que el margen del que dispone el gobierno para realizar una política fiscal contracíclica, es prácticamente nulo. Descontando los gastos fijos, que son intocables, como intereses de la deuda, aportación a Europa, o clases pasivas, le quedan solo 60.000 millones de euros, la tercera parte de lo que disponen las CCAA, de los cuales apenas 3.000 son de libre disposición, ya que el resto constituye el mínimo para mantener el Estado en funcionamiento.


Al contrario que en el resto del mundo, nuestro gobierno no tiene mecanismos efectivos en su mano para enfrentarse a la crisis, solo le queda el recurrir al endeudamiento masivo, el arruinar literalmente a las generaciones futuras, que es exactamente lo que está haciendo. ¿Cómo se puede hablar de Educación, pilar esencial del crecimiento futuro, si hay 17 sistemas educativos diferentes? ¿Cómo hablar de esfuerzo coordinado si las CCAA, que son quienes disponen del poder de gasto real, va cada una por su lado? ¿Cómo se puede hablar de mejorar la productividad si España está fragmentada en 17 mercados independientes? ¿Cómo se puede hablar de nación, cuando en partes cada vez más amplias del territorio nacional, se prohíbe y se persigue enseñar, etiquetar o rotular en español, la lengua del Estado, mientras se permite enseñar, etiquetar o rotular en inglés, francés o chino?


Pues bien, esa es la primera y principal reforma estructural a acometer, ya que sin ello es metafísicamente imposible salir de la crisis. Un gobierno que no tiene capacidad para asignar el gasto del Estado, que no tiene capacidad de implementar un sistema educativo, que no tiene capacidad para conseguir un mercado único en su propio país, y cuya única posibilidad es endeudarse para colmar los deseos de despilfarro de 17 taifas totalmente descontroladas, simplemente no puede sacar a un país de la crisis, es así de sencillo.


Alguien puede objetar que las autonomías han venido para quedarse y que la marcha atrás es imposible. A quienes así piensan, solo recordarles que la segunda república también vino para quedarse, hasta que demostró su incapacidad manifiesta para continuar, y aquí es lo mismo pero más sencillo, bastaría el consenso del partido socialista y del partido popular para dar marcha atrás a todo el sistema. De momento ambos están en lo contrario, pero da lo mismo, lo que afirmo, lo claro y meridiano es que el Estado de las Autonomías ya no se puede financiar, y aunque ahora unos estén en “hemos tocado fondo y lo peor ha pasado” y otros en la reforma laboral como solución a todos nuestros males, la economía seguirá su proceso de hundimiento, hasta que superemos los seis millones de parados y no podamos colocar la deuda en los mercados, hasta que la continuidad sea imposible, y aquí incluyo también el despilfarro de las 8000 corporaciones locales, cuyo número deberá ser reducido a la mitad.


Ambas cosas, la marcha atrás en el caos autonómico y local, darían un ahorro de unos 50.000 millones de euros año, de los 190.000 que gastará en 2009, que podría alcanzarse gradualmente en un periodo de cuatro años, lo que equivale al 5 % del PIB. Dicho en sentido contrario, la financiación del despilfarro del sistema autonómico y local, nos resta hoy un 5% de crecimiento anual. Esto ha podido cubrirse en la época de las vacas gordas, porque no era tan grande y porque había recursos y capacidad de endeudamiento. Pero esto se ha terminado, y se ha terminado para siempre, y cuanto antes tomemos conciencia de ello, tanto mejor, de ahí mi profunda crítica a historias como la reforma laboral, que desvían la atención de los verdaderos problemas, de los temas infinitamente más importantes.


La segunda reforma estructural “sine qua non” es la del sistema financiero, mientras no sea saneado dado que con las reglas anglosajonas estaría quebrado en más de un 50%, solo existe certeza de tres entidades con la solvencia suficiente, y mientras no se restablezca el flujo de crédito al sector real, es decir a PYMES, autónomos y familias, la salida de la crisis es también imposible.


Y finalmente hay una tercera reforma estructural esencial, aunque no “sine qua non” como las dos anteriores. Me refiero a la introducción de competencia efectiva en el sector energético, férreamente controlado por un oligopolio en el caso de la electricidad y de los productos petrolíferos, y por un monopolio en el caso del gas. Y de nuevo lo menciono antes que la reforma laboral, porque sus efectos negativos sobre la competitividad y el empleo son muy superiores a los que se derivan del estado actual del mercado de trabajo. En el caso del gas tenemos los precios más altos de Europa, más del doble en algunos casos, y ni la Comisión nacional de la Energía ni el Servicio de Defensa de la Competencia han hecho nada para evitarlo, excepto denunciar periódicamente prácticas anticompetitivas, que son una tomadura de pelo a los ciudadanos porque jamás han conducido a nada, excepto a consolidar el poder monopolístico.


En el caso de la electricidad, cuyo sistema de fijación de precio quedará liberalizado el próximo 1º de julio, supondrá para la clase media, PYMES y autónomos, una subida mínima del “recibo de la luz” del 38% en los próximos 18/24 meses. Y digo mínima porque ello es en el supuesto de que el precio del gas no siga subiendo, y va a seguir subiendo, y que el iluminado de Moncloa ponga fin a su locura marxista-ecologista, y eso tampoco va a suceder. Si el gas vuelve al nivel anterior a la crisis, la subida superaría el 60%, si el iluminado de Moncloa cierra las centrales nucleares que producen 59.000 millones de Kwh, que tendrán que ser sustituidas por el “mix” habitual, 90% gas y 10% renovables, el coste de generación se incrementaría entre 4.400 y 9.600 millones de euros anuales, función del precio del gas, con lo que el recibo de la luz subiría entre el 18 y el 40% adicional, una cifra inasumible para las familias y para la competitividad del país, pues no es solo la electricidad, es también el gas, donde una sola empresa controla casi el 80% de los suministros, un monopolio con los precios mas altos de Europa, y los productos petrolíferos, cuyos precios antes de impuestos superan ampliamente la media de la UE.. De hecho, todas las industrias intensivas en electricidad como Española del Zinc, Alúmina- Aluminio, están preparando el cierre de sus instalaciones y su reubicación en países europeos cuyo costo de electricidad es la mitad.


Y a partir de aquí, pero solo a partir de aquí, es necesario también todo lo demás, la reforma laboral, la reforma educativa, la reforma de la justicia, y todo lo que Uds. quieran. Sin embargo la marcha atrás autonómica no se dará hasta que España esté al borde de la suspensión de pagos como nación, y la reforma del sistema financiero no se acometerá hasta que más de la mitad de las entidades estén quebradas sin remedio alguno, es decir, solo cuando el grado de deterioro sea irreversible y el país se encuentre al borde de la revuelta social, podrán sentarse las bases de la recuperación, pero entonces, y estoy hablando de entre 18 y 24 meses, será demasiado tarde, y necesitaremos diez o más años para estabilizarnos. Solo decirles, que espero que algunos, y no solo el gobierno, tengan que responder por ello.


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